Cantar de los Cantares: La Estética de la Distancia y el Deseo

CRÍTICA LITERARIA & RETÓRICA Serie de Investigación

En el ámbito de la lírica universal, existe una observación persistente que sugiere que la intensidad del anhelo tiende a alimentarse, paradójicamente, de la carencia o de la distancia respecto a su objeto. Esta intuición, compartida por líneas representativas de la investigación bíblica reciente, ha permitido desplazar el análisis del Cantar de los Cantares desde las interpretaciones tradicionales de un manual amoroso convencional hacia una poética del deseo que explora lo que, en términos analíticos, podría describirse como un erotismo de la ausencia. Bajo esta propuesta hermenéutica, la fuerza del poema no residiría en la consumación del encuentro, sino en la capacidad del lenguaje para habitar y sostener el espacio entre la búsqueda y el hallazgo. Si bien el análisis que se presenta a continuación requiere la densidad académica y la precisión terminológica necesarias para abordar la complejidad estructural y lingüística del texto, cabe considerar cómo, dentro de la metáfora del jardín cerrado, la experiencia estética no surge de la resolución del conflicto, sino de la tensión creativa sostenida en la propia postergación de la presencia.

Índice de Contenidos

    El Cantar como Poética del Deseo: Metáforas Analíticas de la Postergación

    A diferencia de las estructuras narrativas convencionales que buscan la resolución del conflicto mediante la unión física inmediata, el Cantar de los Cantares se define fundamentalmente como una poética del deseo activado. Siguiendo la tesis de Michael V. Fox en The Song of Songs and the Ancient Egyptian Love Songs (1985), el carácter erótico del poema no emana de la descripción del acto sexual en sí mismo, sino de la capacidad del lenguaje para sostener la tensión del deseo sin llegar a la consumación. Esta estética de la no-clausura del sentido erótico —entendida como una suspensión deliberada de la lógica narrativa de resolución física— permite que el texto habite un espacio de ambigüedad productiva.

    En términos de análisis literario, se emplea aquí la categoría de gratificación postergada (delayed gratification), entendida exclusivamente como una herramienta hermenéutica descriptiva y no como una explicación psicológica causal de la subjetividad antigua. Al convertir el deseo prolongado en el motor semántico de la experiencia estética, el poema se aleja de la lírica de consumación y establece puntos de contacto discursivos con la tradición sapiencial. Esta conexión no implica una reubicación genérica del Cantar dentro del corpus sapiencial, sino una resonancia conceptual sobre la naturaleza incontrolable y potencialmente destructiva del deseo (cf. Ct 8:6-7) que dialoga con los imaginarios de pérdida, disciplina y advertencia moral presentes en la literatura de sabiduría (cf. Prov 6:30-35). En este sentido, el deseo se convierte, en un sentido descriptivo amplio, en un objeto de observación experiencial: una fuerza que debe ser comprendida en su integridad antes de ser satisfecha.

    La Estructura de la Ausencia: Recurrencia y Variación en Ct 3 y Ct 5

    La intensificación semántica del deseo en el Cantar reside en lo que autores como Cheryl Exum, Tod Linafelt y Dobbs-Allsopp denominan su estructura de ausencia. Lejos de ser moldes narrativos rígidos o crónicas de encuentros reales, los capítulos Ct 3 y Ct 5 operan como escenas líricas autónomas que presentan un patrón de recurrencia y variación analizado por J. P. Fokkelman (1999) y Marvin H. Pope (1977), donde la frustración no es un fallo del relato, sino su culmen expresivo:

    1. Búsqueda nocturna: Un sujeto discursivo en estado de alerta sensorial extrema que inicia un desplazamiento hacia el encuentro en la liminalidad de la ciudad y el lecho, donde los sentidos se agudizan ante la falta de visión clara.
    2. Encuentro fallido: La interposición de obstáculos físicos y sociales (puertas cerradas, guardias hostiles) y la constatación radical de la carencia del objeto amado. Estos elementos actúan como amplificadores del estado de alerta subjetivo del amante.
    3. Desplazamiento metafórico: El deseo, al no encontrar su anclaje en el cuerpo del otro, se expande en el vacío, transformando la ausencia en un discurso lírico de alta densidad que fragmenta al amado en imágenes poéticas.

    Como señala J. Cheryl Exum (2005), estas son poesías de excitación sin cierre (arousal without closure). Es imperativo aplicar una cautela metodológica al establecer paralelos: mientras que textos como el corpus ugarítico (The Birth of the Gracious Gods, KTU 1.23; cf. ed. G. del Olmo Lete, 1981) muestran una tensión similar basada en el apetito y la carencia, su función es primordialmente ritual-mitológica, diferenciándose de la función estrictamente lírica y la subjetividad humana del Cantar. El texto opera bajo la premisa de que el valor del deseo se maximiza precisamente en el umbral de la falta, sugiriendo que la intensidad del anhelo constituye un desarrollo estilístico específico que desplaza el énfasis desde la posesión fáctica hacia la intensidad del anhelo.

    La Voz Femenina: Reconfiguración de la Agencia Discursiva

    El Cantar presenta una notable inversión de la iniciativa discursiva respecto al canon literario del Antiguo Cercano Oriente, caracterizado en amplios sectores de la lírica amorosa cortesana y ritual por la pasividad femenina. La mujer domina el espacio de la palabra, ocupando aproximadamente el 61% de las unidades de habla (según el conteo de versículos y turnos de alocución de Fox y Exum). Este dato estadístico, sin embargo, no establece por sí solo una agencia social real en el mundo histórico del redactor, sino que sirve como base para una función retórica de centralidad femenina dentro del universo del poema.

    Esta vocalización del anhelo (voiced desire) reclama una soberanía discursiva que desplaza temporalmente el orden patriarcal mediante la palabra poética. Se trata de una categoría de contra-discurso (counter-discourse) o reconfiguración discursiva analizada en la crítica feminista bíblica (cf. Brenner, 1985; Trible, 1978; Meyers, 1988), donde la voz femenina no solo subvierte, sino que reestructura las dinámicas del deseo en un espacio liminal como el jardín o la viña. En estos espacios, la amada no es el objeto de la mirada masculina, sino el sujeto que mira y describe (cf. Exum, Fragmented Women, 1993). Estos recursos encuentran paralelos funcionales en el Ciclo de canciones de amor egipcias (cf. Papyrus Chester Beatty I, poema 1), donde la iniciativa femenina se utiliza para subrayar la vulnerabilidad del amante masculino frente a la potencia estética y afectiva de la mujer.

    El Cuerpo como Cartografía Metafórica: Análisis Comparado

    Las metáforas del Cantar operan mediante un desplazamiento constante para evitar la literalidad anatómica, transformando el cuerpo en lo que autores como Keel o Berlin proponen como una cartografía metafórica del deseo. Esta categoría analítica describe una técnica antigua de fragmentación sensorial, comparable mediante analogía estética (más que por vínculo histórico o genético directo) a la presente en los fragmentos de la lírica griega arcaica, notablemente en Safo (cf. Fr. 31); D.A. Campbell, 1982), donde la presencia del amado provoca una desarticulación de los sentidos del sujeto.

    En estos textos, la descripción física —el uso del wasf o descripción encomiástica— sirve para activar la imaginación del oyente sin reducir el cuerpo a un objeto de consumo; el cuerpo se transpone a registros simbólicos, convirtiéndose en una topografía de la tensión, concepto que Othmar Keel (1994) asocia a la función de los límites. Los muros, las cerraduras y los jardines cerrados no son solo obstáculos, sino elementos esenciales para sostener la dinámica erótica: sin la frontera que protege el jardín, el deseo se desvanecería en la posesión trivial. La fragmentación del cuerpo en elementos de la naturaleza (leche, miel, especias, montes) desancla la anatomía de la referencia humana directa para elevarla a un plano simbólico y sensorial.

    Conclusión: La Economía de la Postergación y la Orientación del Sujeto

    En última instancia, el Cantar construye una economía del deseo basada en la persistencia de la ausencia como eje valorativo central. Aunque la redacción final presenta estratos tardíos identificables por sus arameísmos, existe una hipótesis académica influyente (Pope, 1977; Carr, 2003) sobre un núcleo lírico arcaico preservado por los redactores para articular una visión integral de la experiencia humana. El poema adopta un tono sapiencial en su cierre, celebrando la capacidad humana de habitar la tensión erótica como un proceso de percepción de la orientación del sujeto dentro del orden del mundo.

    Bajo este prisma, la plenitud —en términos de la antropología literaria aplicada por autores como Carol Newsom (2003) y Adele Berlin (1985)— no reside en la consumación o el alivio de la pulsión, sino en la integración del anhelo persistente como eje constitutivo de la subjetividad (self-understanding) y la imaginación moral del sujeto. El amante del Cantar es, en última instancia, aquel que ha aprendido a valorar la belleza en su inaccesibilidad, convirtiendo la postergación en una forma de proceso formativo del sujeto lírico frente a la realidad de la pérdida y el deseo.

    Lecturas Recomendadas Comentadas

    Para profundizar en la poética del deseo y en el aparato crítico que fundamenta este análisis, se ofrece a continuación una selección de fuentes fundamentales. Estas obras permiten aterrizar la teoría en la evidencia arqueológica y filológica, explorando la intersección entre la lírica semítica y la construcción de la subjetividad.

    Michael V. Fox – The Song of Songs and the Ancient Egyptian Love Songs (University of Wisconsin Press, 1985). Esta obra es el pilar de la comparación intercultural. Fox demuestra que el Cantar de los Cantares comparte una estructura cognitiva con la lírica del Imperio Nuevo egipcio, donde el erotismo no es una descripción de actos, sino lo que el autor define bajo la categoría interpretativa moderna de "excitación mental" provocada por la ausencia. Su análisis es indispensable para entender el concepto de deseo prolongado como motor semántico del poema.

    J. Cheryl Exum – Song of Songs: A Commentary (Westminster John Knox Press, Old Testament Library, 2005). Exum ofrece uno de los análisis más finos sobre la estructura del poema. Su tesis sobre la "excitación sin cierre" ("arousal without closure") es fundamental para comprender por qué los capítulos Ct 3 y Ct 5 no son fallos narrativos, sino el momento culminante de la estrategia literaria que valora la tensión sobre la resolución. Es una lectura esencial para la crítica de género y la agencia femenina en el texto.

    Othmar Keel – The Song of Songs: A Continental Commentary (Fortress Press, Continental Commentary Series, 1994). Keel blinda el análisis mediante la iconografía del Antiguo Cercano Oriente. Su estudio permite entender la metáfora del jardín cerrado no como una restricción moral, sino como un límite necesario para la existencia del deseo. Proporciona el contexto arqueológico para la cartografía metafórica del cuerpo —categoría de análisis moderna empleada por la crítica contemporánea—, vinculando las imágenes del poema con el arte y la geografía del Levante.

    Athalya Brenner – The Israelite Woman: Social Role and Literary Type (JSOT Press, The Biblical Seminar, vol. 2, 1985). Brenner analiza la inversión de la iniciativa discursiva en el Cantar. En esta lectura feminista propuesta por la autora, se explora cómo la voz femenina en el poema reconfigura las dinámicas de poder del Antiguo Cercano Oriente, situando a la mujer como el sujeto que mira y define la belleza, lo que permite observar el texto como un mecanismo que reconfigura parcialmente el orden patriarcal a través del lenguaje.

    Carol A. Newsom – The Book of Job: A Contest of Moral Imaginations (Oxford University Press, 2003). Aunque centrada en Job, la metodología de Newsom sobre la imaginación moral y la formación de la subjetividad (self-understanding) resulta aplicable de manera analógica al cierre sapiencial del Cantar. Su enfoque ayuda a comprender cómo el habitar la tensión del deseo constituye un proceso formativo del sujeto —con notables resonancias metodológicas para el análisis de la lírica amorosa— frente al orden del mundo.

    Espero que estas pistas les sean de utilidad en su propio camino de estudio. Recuerden que la investigación seria es un diálogo constante con las fuentes y con otros investigadores.

    FORMACIÓN METODOLÓGICA

    El análisis presentado presupone herramientas críticas propias de las Ciencias Bíblicas (filología, historia, crítica de fuentes).

    Para quienes desean adquirir o sistematizar estas herramientas y comprender cómo se aplican a casos como El Capítulo 3 y 5 de Cantares, el curso Introducción a las Ciencias Bíblicas ofrece una formación metodológica progresiva, sin asumir conclusiones confesionales.

    Agradezco de corazón su tiempo y su confianza al haberme acompañado en este análisis sobre el capítulo 3 y 5 del Cantar de los Cantares. Recuerden que no exploran estas complejidades en un espacio huérfano; mi compromiso como investigador es constante y, mientras tenga la salud y los conocimientos, estaré aquí para guiarles y aprender juntos en este maravilloso camino del estudio serio de las Escrituras.

    Si desean saber más sobre mi proyecto general y mi trayectoria, pueden visitar la sección Perfil del Autor.

    ¡Sigamos descubriendo juntos!

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